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Ciberviolencia de género

La vida amorosa de un usuario puede convertirse en una fuente inagotable de problemas en el mundo digital. Es cada vez más frecuente que Google refleje procesos de divorcio y separación, violencia de género y diferentes estados de exposición a conflictos conyugales. Algunas empresas dedicadas a la defensa de reputación reciben encargos de ciudadanos afectados por contenidos perjudiciales relacionados con procesos de divorcio, venganzas conyugales o ciberacoso en medios telemáticos. Se trata de conductas sentimentalmente deshonestas y que tienen en la red a su máximo exponente.

Entre las malas prácticas se encuentra hurgar en la lista ajena de WhatsApps; adquirir apps destinadas a monitorizar los movimientos del cónyuge en el mapa, usurpar la identidad en redes sociales. La ciber violencia de género comprende además prácticas tales como exigir al cónyuge que muestre su geolocalización, monitorizar sus perfiles o mostrar enojo por las relaciones sociales que el partner desarrolla en los espacios digitales.

La revelación de secretos en Internet puede mancillar la imagen de un usuario en Google, publicar fotos comprometidas de la expareja, datos de carácter personal o aprovechar el gran volumen de información que a menudo se tiene de un cónyuge para distorsionar su imagen ante las audiencias digitales.

Entre las principales vulnerabilidades se destaca:

Publicación de ofensas y críticas feroces al/la ex cónyuge.

Utilización de foros y blogs para publicar opiniones que incitan al odio, la venganza o la violencia contra la ex pareja.

YouTube como herramienta para el descrédito (publicar videos sobre discusiones acaloradas, carencias, exposición pública de un conflicto).

Publicación de contenidos no deseados en Facebook, Twitter, Instagram.

Hurgar en las cuentas privadas de email

Teléfonos móviles monitorizados, intrusismo informático

Acoso en redes sociales

Publicación de fotografías comprometedoras

Decálogo de consejos

Hay que emplear los mecanismos públicos para denunciar estas malas prácticas; interponer una denuncia policial; utilizar las herramientas que poseen distintas webs para reportar cualquier contenido no deseado. Por último, también puede ponerse en contacto con un profesional de la defensa de la reputación online.